Investigación & Evidencia
Unidad de Visión Optonet
Lo que dice la Evidencia
Una revisión de la evidencia clínica disponible
¿Por qué importa que los optotipos estén validados?
La gran mayoría de los optotipos, pruebas visuales y ejercicios de rehabilitación binocular que encontramos hoy en el mercado —incluidos los que venden los fabricantes de equipos de optometría— carecen de estudios clínicos independientes que respalden su fiabilidad. Se asumen como válidos por tradición o por su parecido con pruebas previas, pero sin que nadie haya medido formalmente su repetibilidad, su concordancia con el estándar de referencia ni sus valores normativos.
La Optonet Vision Unit (OVU) sigue un camino diferente. En los últimos años, investigadores de universidades como Murcia, Glasgow Caledonian, Liverpool o la Universidad Europea de Madrid han publicado o comunicado estudios independientes que evalúan la OVU en condiciones reales. A continuación encontrarás un resumen de lo más relevante de esa evidencia.
1Agudeza visual: precisión que no deja margen a la duda
Validación multicéntrica en 28 clínicas
En 2025 se publicó en el Journal of Optometry un estudio multicéntrico realizado en 28 clínicas optométricas españolas, con 481 participantes y casi 1.000 ojos evaluados. El Grupo de Investigación en Optometría Clínica y Experimental de la Universidad de Murcia comparó cinco optotipos digitales de la OVU: Sloan, Británica, Números, Landolt C y Broken Ring.
Resultados destacados:
✓Excelente repetibilidad: los ICCs superaron el 0,97 en todos los optotipos.
✓Límites de acuerdo en mediciones consecutivas: ±3,5 letras; en test-retest semanal: ±4,5 letras.
✓Variabilidad consistente independientemente de la edad, el tipo de corrección óptica o el examinador.
✓Landolt C y Broken Ring ofrecieron valores prácticamente idénticos (diferencia de 0,003 logMAR).
En la práctica, la OVU ofrece una precisión comparable o mejor que la descrita en la literatura para optotipos digitales, dentro de la variabilidad clínica aceptada (±1 línea). Los optotipos de Números tienden a dar resultados algo peores que los de Sloan (~1 línea): un motivo más para usar siempre el mismo optotipo al hacer seguimiento de un paciente.
Teleconsulta: medir la agudeza visual a distancia
Dos estudios independientes —uno de la Universidad de Glasgow Caledonian y otro de la Universidad de Murcia— evaluaron la OVU en modo teleconsulta (Tele-Optonet), comparándola con el ETDRS impreso como estándar de referencia.
Lo que encontraron:
✓En consulta presencial (monitor 4K), concordancia con ETDRS de ±4,25 letras y sesgo mínimo de 1,5 letras.
✓En teleconsulta, resultados dentro de ±5,75 letras (~1 línea) controlando la calidad técnica.
✓La calibración automática de distancia de la OVU redujo el error a menos de 1 letra.
✓La repetibilidad en teleconsulta fue igual o mejor que con el ETDRS impreso en algunos centros.
Tele-Optonet permite hacer seguimientos de agudeza visual con una fiabilidad equiparable a la consulta presencial, abriendo la puerta a la telemonitorización de pacientes crónicos sin necesidad de desplazamientos.
Monitorización domiciliaria en niños con ambliopía
Un estudio multicéntrico prospectivo realizado en tres centros del NHS del Reino Unido (Glasgow, Birmingham, Fife) incluyó a 206 niños con ambliopía. Los ortoptistas realizaban la prueba domiciliaria supervisada por videoconferencia usando la plataforma Optonet.
Resultados principales:
✓Las medidas domiciliarias coincidieron con las hospitalarias en promedio, sin sesgo sistemático.
✓En el 95% de los casos, las diferencias se mantuvieron dentro de ±2-3 líneas (LOA ≈ ±0,25 logMAR).
✓La diferencia interocular —clave para diagnosticar y seguir la ambliopía— mostró concordancia excelente.
✓El 100% de las familias consideró viable hacer la prueba en casa.
Para las consultas de optometría pediátrica, esto supone poder monitorizar la evolución de un niño ambliope entre visitas, sin que la familia tenga que desplazarse cada pocas semanas al centro.
2Valores normativos pediátricos: saber qué es normal a cada edad
Uno de los problemas clásicos en la consulta pediátrica es usar el mismo umbral de agudeza visual (0,00 logMAR) para todas las edades, cuando en realidad la visión madura a lo largo de la infancia. Un niño de 4 años con 0,10 logMAR puede estar dentro de la normalidad para su edad… o no. Sin curvas percentiles de referencia, es difícil saberlo con criterio.
Curvas percentiles de agudeza visual (3-12 años)
Un equipo de la Universidad Europea de Madrid y el Hospital Rey Juan Carlos midió la agudeza visual en 1.300 niños de 3 a 12 años usando la OVU, con un protocolo estandarizado (monitor calibrado, iluminación controlada entre 400-600 lux, presentación aleatoria de optotipos). Los resultados se publicaron en el Journal of Optometry en 2022.
Hallazgos clave:
✓El percentil 50 alcanza 0,00 logMAR a los 5 años y 3 meses en visión monocular.
✓A los 7 años y 3 meses, la mediana alcanza −0,08 logMAR en monocular.
✓Los percentiles 90-95% muestran que algunos niños alcanzan 0,00 logMAR ya a los 3 años y 6 meses.
✓Alta repetibilidad del test (ICC elevado inter-sesión) y concordancia comparable con Sloan y Landolt.
Recomendación clínica: considerar derivación para evaluación completa cuando la agudeza visual del niño esté por debajo del percentil 10 para su edad. Eso orienta mejor que un simple ‘no llega a 0,00 logMAR’ y reduce tanto las derivaciones innecesarias como los casos que se pasan por alto.
Curvas percentiles de estereopsis (3-12 años)
El mismo equipo y muestra (1.300 niños) generaron también curvas normativas de estereopsis con el test de puntos aleatorios de la OVU, publicadas en el Journal of Optometry en 2022.
Resultados más relevantes:
✓Desde los 4 años, la mediana de estereopsis ya se sitúa en torno a 40 segundos de arco.
✓A los 4 años y 9 meses, la mediana alcanza ~28 arcsec, próxima a los valores adultos.
✓A partir de los 7 años, los valores se estabilizan en rangos comparables a la población adulta.
✓Repetibilidad excelente del test de puntos aleatorios (ICC ≈ 0,895).
Estas curvas permiten contextualizar cualquier medida de estereopsis en la consulta y tomar decisiones de derivación con más criterio clínico.
3Test de Kay: el estándar pediátrico del NHS incluido en la OVU
El Test de Figuras de Kay (Kay Picture Test) es la prueba de agudeza visual pediátrica más utilizada en los hospitales del NHS en el Reino Unido. Desarrollado originalmente en 1983 por Hazel Kay, está diseñado para aplicar los mismos principios rigurosos que sustentan las cartas de letras estándar —como el ETDRS— en un formato de figuras que los niños preverbales y prelectores pueden responder de forma fiable. La OVU incluye una implementación digital del Test de Kay dentro de su suite de pruebas.
La evidencia que respalda el Test de Kay es independiente y extensa. El test ha sido rediseñado y validado en una serie de estudios revisados por pares para cumplir las directrices internacionales sobre cartas de agudeza visual, con investigaciones llevadas a cabo en la Universidad de Liverpool, múltiples departamentos de ortóptica del NHS y la Retina Foundation of the Southwest (EE.UU.).
Validación y rediseño (O’Connor et al., 2016–2020)
Un amplio programa de investigación multifase liderado por Anna O’Connor en la Universidad de Liverpool validó los nuevos optotipos del Test de Kay en términos de reconocimiento, repetibilidad y concordancia con las evaluaciones logMAR de referencia. La versión computerizada —tal como está implementada en la OVU— mostró resultados especialmente sólidos.
Hallazgos clave:
✓La versión computerizada obtuvo la mejor variabilidad test-retest de las tres comparadas: TRV de solo 0,01 logMAR (±0,04), mejor que el Test de Kay impreso y que el propio ETDRS.
✓Sesgo medio frente al ETDRS: 0,01 logMAR, con límites de acuerdo similares — clínicamente negligible.
✓La concordancia con el ETDRS fue mayor para el Test de Kay que para los símbolos LEA en 113 sujetos adultos.
✓Los seis pictogramas finales son identificados de forma fiable por niños a partir de los 18 meses.
✓Datos normativos para niños de 20 a 57 meses sin alteraciones oculares, mostrando mejora consistente con la edad y sin diferencia interocular significativa.
El estudio publicado en el Journal of AAPOS (2020) confirmó que el Test de Kay rediseñado cumple los estándares internacionales para cartas de agudeza visual. Una validación multicéntrica independiente en el Reino Unido y EE.UU. (publicada en Eye, 2012) encontró una variabilidad test-retest de ±0,14–0,16 logMAR en adultos y niños ambliopes, comparable a la del propio ETDRS.
Relevancia para la consulta
Aunque el Test de Kay es especialmente relevante en el contexto del NHS británico, su inclusión en la OVU supone también una ventaja para cualquier clínica que atienda niños preverbales: permite realizar la evaluación de agudeza visual pediátrica de forma digital, con un test ampliamente validado, y con las ventajas añadidas de la calibración automática, la posibilidad de uso remoto y el registro digital de los resultados.
4Sensibilidad al contraste: detectar lo que la agudeza no ve
La agudeza visual mide lo más fino que podemos discriminar con alto contraste. Pero muchas patologías —glaucoma, cataratas incipientes, neuropatía óptica— afectan antes a la sensibilidad al contraste que a la agudeza estricta. La OVU incluye una versión digital del test de Pelli-Robson, y el Grupo de Optometría de la Universidad de Murcia evaluó su fiabilidad en sanos y pacientes con glaucoma.
Resultados:
✓El Pelli-Robson digital de la OVU mostró una repetibilidad excelente: ICC ≈ 0,97-0,99.
✓La concordancia con el Pelli-Robson convencional fue buena (ICC ≈ 0,90); la diferencia media fue menor que una letra, sin relevancia clínica.
✓En pacientes con glaucoma, la sensibilidad al contraste fue significativamente peor que en controles, y disminuyó progresivamente con la severidad.
✓La prueba de agudeza visual en cerca a bajo contraste (1,5 log) también mostró ICCs superiores a 0,98.
El Pelli-Robson digital de la OVU puede incorporarse en la rutina clínica como alternativa al test impreso, con ventajas en digitalización, registro y seguimiento. Es especialmente útil en el seguimiento del glaucoma, donde permite detectar deterioro funcional incluso cuando la agudeza visual todavía está conservada.
5Estereopsis digital: sensible al cambio, útil para el seguimiento
Un estudio de la Universidad de Liverpool comparó Frisby (profundidad real), TNO (puntos aleatorios) y Optonet (puntos aleatorios digital) bajo condiciones de borramiento monocular simulado con filtros Bangerter (0,2 y 0,4), para determinar cuál es más sensible ante cambios progresivos en la visión binocular.
Lo que encontraron:
✓Con borramiento moderado (0,2 Bangerter): Frisby pasó de 20″ a 40″; TNO de 60″ a 240″; Optonet de 40″ a 119″.
✓Con borramiento mayor (0,4 Bangerter): TNO alcanzó el techo de escala (2.000″); Optonet mostró 158″, todavía dentro del rango medible.
✓Solo la OVU mostró diferencias significativas entre todos los niveles de borramiento, evidenciando una respuesta escalonada y progresiva.
✓El test de Frisby fue el menos sensible a cambios moderados (32% de sujetos sin variación con 0,2 Bangerter).
Para el seguimiento clínico: si queremos detectar variaciones sutiles en la visión binocular de un paciente a lo largo del tiempo, la OVU ofrece mayor resolución y sensibilidad que los tests convencionales. El TNO llega rápido al techo de escala; la OVU mantiene la discriminación en un rango más amplio.
Estereopsis en niños con TEA: la OVU detecta lo que los tests tradicionales pasan por alto (Optom 2026 – ID: 037)
Un estudio presentado en Optom 2026 por investigadores de VELAVISIÓN y la Universidad San Pablo-CEU comparó la estereopsis en 39 niños de 7 a 15 años (19 con Trastorno del Espectro Autista y 20 neurotípicos) usando cuatro métodos simultáneamente: Randot y TNO como tests tradicionales, y Optonet-UVO y Visionary Tool como tests computerizados.
Hallazgos principales:
✓No se encontraron diferencias entre el grupo TEA y el grupo neurotípico en ninguna prueba cuando se analizaron globalmente (p>0,15) — un hallazgo clínico relevante en sí mismo.
✓Al segmentar por presencia de disfunción visual, la OVU detectó diferencias significativas entre subgrupos (H=10,47; p=0,015), mientras que los tests tradicionales no alcanzaron significación.
✓El grupo TEA con disfunción visual mostró umbrales estereoscópicos claramente peores en la OVU (162,4 ± 167,6″) frente a los grupos sin disfunción (38,1–47,9″).
✓El Randot ofreció los umbrales más bajos, probablemente sobreestimados por la presencia de claves monoculares — una limitación conocida de los tests en papel.
La OVU, al eliminar las claves monoculares propias de los tests tradicionales, ofrece una medida más pura de la estereopsis y detecta diferencias clínicamente relevantes que los tests en papel pueden enmascarar. Los autores señalan que las herramientas digitales podrían mejorar la motivación y precisión diagnóstica en la evaluación optométrica infantil, aunque recomiendan continuar con la validación en contexto clínico.
6Campo visual digital: un campímetro ágil para la consulta
La perimetría automatizada (Humphrey HFA) sigue siendo el estándar de referencia para el diagnóstico y seguimiento del glaucoma y otras patologías del nervio óptico. Sin embargo, su disponibilidad se limita a centros hospitalarios y clínicas especializadas, su coste es elevado y la prueba puede resultar incómoda para el paciente. La OVU incluye un campímetro digital que se puede usar desde cualquier ordenador o tablet.
Validación frente al Humphrey HFA (Universidad de Murcia)
El Grupo de Investigación en Optometría Clínica y Experimental de la Universidad de Murcia realizó un estudio de validación comparativa en dos fases: población general (47 participantes) y pacientes con glaucoma clasificados por severidad según los criterios de Hodapp (24 pacientes con glaucoma, 16 controles).
Resultados por grado de glaucoma (patrón 24-2):
✓Glaucoma inicial: sensibilidad hasta el 93% considerando puntos contiguos.
✓Glaucoma moderado: sensibilidad hasta el 92%.
✓Glaucoma severo: sensibilidad hasta el 97%.
✓Especificidad en controles: >97-100%.
✓La sensibilidad aumenta progresivamente con la severidad del defecto campimétrico.
Una observación metodológica importante: muchos puntos que la OVU detecta como alterados no coinciden exactamente punto a punto con los del HFA, pero sí aparecen en puntos contiguos. Cuando se tiene esto en cuenta, la sensibilidad mejora notablemente. Esto sugiere que la OVU detecta zonas de déficit real, aunque con una resolución espacial ligeramente distinta a la del HFA.
Experiencia clínica en el NHS (Falkirk Community Hospital)
Una evaluación clínica piloto en el NHS Forth Valley (Reino Unido) evaluó la OVU en 11 pacientes con diversas patologías neuro-oftálmicas (uveítis, esclerosis múltiple, neuropatía óptica isquémica, oclusión arterial retiniana, entre otras).
Resultados destacados:
✓En sujetos sanos, la OVU identificó campos normales con concordancia total con el HFA.
✓El tiempo de prueba fue inferior a 4 minutos por ojo, frente a los 4-8 minutos del HFA SITA Standard.
✓El 100% de los pacientes afirmó que podría realizar la prueba en casa.
✓Más del 90% prefirió la experiencia del campímetro digital frente al HFA.
El campímetro de la OVU no pretende sustituir al HFA para diagnóstico definitivo o estadificación formal. Su papel es diferente: ofrecer una herramienta de cribado y seguimiento ágil, más accesible y mejor aceptada por el paciente, que permita detectar cambios y decidir cuándo es necesaria una perimetría de referencia completa.
7Terapia de vergencias online: resultados clínicos en 352 pacientes
La terapia visual para disfunciones binoculares ha requerido históricamente desplazamientos frecuentes a la consulta, lo que limita tanto la adherencia como el acceso de los pacientes. La OVU permite realizar esta terapia de forma telemática desde el domicilio, con registro objetivo de las amplitudes de vergencia en cada sesión y supervisión remota del profesional.
Estudio retrospectivo (Les Cliniques UV, Optom 2026 – ID: 394)
El equipo de Les Cliniques de la Universitat, Fundació Lluís Alcanyís (Universidad de Valencia) presentó en Optom 2026 un estudio observacional retrospectivo de 352 pacientes tratados entre 2022 y 2025 con el software Optonet. Se analizaron por separado los grupos de entrenamiento exclusivo de convergencia (n=298) y divergencia (n=54), incluyendo únicamente pacientes con ≥10 sesiones completadas.
Resultados — Entrenamiento de convergencia (n=298):
✓Ganancia media: 23,4 ± 18,1 DP (mediana 19,8 DP).
✓El 71% de los pacientes mejoró ≥15 DP; el 54% mejoró ≥30 DP.
✓El 61% alcanzó valores finales superiores a 40 DP — por encima de los valores normales de referencia (Scheiman: 25 DP).
✓Las diferencias entre el grupo de convergencia y divergencia fueron estadísticamente significativas (p<0,001).
Los resultados del entrenamiento de convergencia son clínicamente relevantes: superar los 40 DP implica una capacidad binocular cómoda para la mayoría de las demandas visuales del día a día, y la referencia normativa de Scheiman sitúa los valores normales en torno a 25 DP. El hecho de que más del 60% de los pacientes supere ese umbral tras el entrenamiento con la OVU es un resultado robusto en una muestra de casi 300 pacientes.
Resultados — Entrenamiento de divergencia (n=54):
✓Ganancia media: 8,9 ± 7,6 DP (mediana 7,2 DP).
✓Solo el 42% mejoró ≥10 DP y el 24% ≥15 DP.
✓El 48% no alcanzó valores funcionales normales al finalizar el entrenamiento.
La terapia exclusiva de divergencia mostró una eficacia limitada. Los propios autores concluyen que debe reservarse como complemento y no como tratamiento principal en la insuficiencia de divergencia, priorizando estrategias combinadas en los casos más difíciles. Este matiz añade credibilidad clínica al estudio: los datos se presentan con honestidad, diferenciando claramente qué funciona bien y qué no.
En resumen
La Unidad de Visión Optonet es, hasta donde sabemos, uno de los pocos sistemas de optotipos digitales con un programa de investigación independiente y publicado detrás. Los estudios disponibles muestran un patrón consistente:
→ Alta repetibilidad en todas las pruebas evaluadas (agudeza visual, sensibilidad al contraste, estereopsis).
→ Inclusión del Test de Figuras de Kay —el estándar pediátrico del NHS— en su forma digital validada, con una variabilidad test-retest de solo 0,01 logMAR en la versión computerizada.
→ Buena concordancia con los estándares de referencia: ETDRS, Pelli-Robson convencional, Humphrey HFA.
→ Valores normativos pediátricos generados en muestra española de 1.300 niños, con curvas percentiles para agudeza visual y estereopsis de 3 a 12 años.
→ Viabilidad demostrada en teleconsulta y en monitorización domiciliaria supervisada.
→ Mejor aceptación por parte de los pacientes en comparación con pruebas convencionales.
→ Terapia de vergencias online: en 352 pacientes, el 71% mejoró ≥15 DP en convergencia y el 61% superó los 40 DP — por encima de los valores normales de referencia (Les Cliniques UV, Optom 2026).
Si trabajas en una consulta de optometría u oftalmología y quieres incorporar herramientas cuya fiabilidad esté respaldada por datos y no solo por el nombre del fabricante, merece la pena conocer la evidencia disponible sobre la OVU.